21 noviembre, 2007

Instrucciones Para Subir Una Escalera




''Nadie habrá dejado de observar que con frequencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situá un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de transladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.''
Julio Cortázar.

27 septiembre, 2007

Walk On


''El que no se arriesga, no cruza el río'', ya muchas veces he escuchado este dicho, y 'ya' lo estoy aprendiendo a usar, es la única forma de poder ver lo que hay al otro lado de la orilla, de lo contrario me quedaría con la duda, y pensando que hubiera ocurrido si...


No hablo sólo de las grandes decisiones, o quizás sí, pero hasta para las situaciones más pequeñas me tomo un gran tiempo en decidir que hacer. Cierto no tiene nada de malo analizar las situaciones, por el contrario, mejor aún si analizo mis próximos pasos, pero creo que es mucho mejor tomar los riesgos y cruzar sin saber que habrá del otro lado, asumiendo los costos y beneficios que pueda traer. Esa es la mejor forma de descubrir lo que hay fuera del entorno cotidiano. Una decisión simple que puede cambiar el día, o a mayor escala, dándole incluso, un nuevo giro a la vida.

13 septiembre, 2007

Sosteniendo Lo Difuso

“Hilando trozos de la presencia
Que me incita a seguir,
Pero impidiendo que avance,
Cuando las preguntas no son suficientes.

Resbalando en la necedad
Cuando el rojo es un signo más
Para agregar a lo
Que quiero creer.

La complejidad renueva
Lo que pudiera ser verde
Quebrantando la posibilidad
Que la luz logre cegarme.

Escogiendo los errores
De lo que seguramente
Terminaré evadiendo,
Al haber tantas palabras que sostener”


04 septiembre, 2007

Buen clima...


Después de todo, no creo poder caminar sin respirar, y si por el contrario existiese la mínima posibilidad de hacerlo, creo que me asfixiaría en el intento.


Es que es imposible sobrevivir sin el aire, y de la misma forma me sentiría si no logro caminar, porque el solo acto de estirar mis piernas y moverlas tal como se me plazca es reconfortante, entonces mas aun es el poder caminar y avanzar sin que algo me maneje, y claro, igual de reconfortante es que alguien me tome de la mano e intente guiarme, porque a veces no veo o no conozco el camino y puedo perderme, o sólo por la comodidad de ir acompañado.